primer velorio
La noche anterior me encontraba en una misa de cuerpo presente, obvio que no era mi intención asistir a la misa del abuelo de una amiga, pero justo llegué cuando empezaba, ya estaba ahí y no me iría sin al menos dar un abrazo. Escuché la misa en la puerta de la capilla, en el afán de ser respetuosa pero no involucrarme en el acto. No tenía nada mejor que hacer que escuchar aquella misa (debo empezar a fumar), ahí durante los rezos agenos, formulé una frase en mi cabeza “dios, si existes, si por ahí andas, ya llama a mi abuelita, aquí está muy incomoda y seguro que le encataría estar contigo”.
Dí el abrazo que me hacía falta dar, acompañé a mi amiga un par de horas. Ese velorio lo logré, por primera vez en mi historia, no lloré.
(que feos son los velatorios en la ciudad de méxico)
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