enemigos públicos
un pasillo de tres metros de largo, paredes blancas lisas y yo corriendo de un lado a otro sin lograr matar al mosco, y corrí y corrí, como león en jaula; manotasos para un lado y para el otro, brincos carentes de cualquier gracia, las pupilas dilatadas, seguir corriendo. no lo maté. mi enemigo vive al otro lado de la puerta.
(pero quería techos altos)
(parece que hoy no estoy zen, matar mosquitos es un ejercicio sobretodo de paciencia)
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