pesadilla n+1
en esta ocasión inspirada, en una conversación, en un cuento "la rebelión en la granja", y en la realidad, tanto intíma como nacional.
me disponía a ir a una fiesta con c, en el camino c me pedía que lo fuera a visitar a irapuato, a lo cual le daba el avión de manera políticamente correcta. cuando estábamos por llegar observabamos camiones y camiones de militares disponiendose para hacer una redada. Le dimos la vuelta a los militares mientras llamábamos a los amigos de la fiesta. ante nuestros ojos, la ciudad se inundaba de militares, como hormigas. términamos estacionado el auto para seguir a pie. entonces encontrabamos más amigos en la misma situación. avanzabamos sigilosos buscando una casa amiga. deciden mandarme de avanzada a ver si la colonia de al lado estaba más tranquila. la idea no me gustaba en lo absoluto, dividirse no era mala idea pero no de uno en uno. sin embargo cada minuto contaba, no iba a discutir. salí de avanzada con el celular en la mano. al llegar a la colonia de a lado, efectivamente las cosas estaban más tranquilas. llame a c. c no contestó, ergo los había llevado la chingada, cualquier cosa que esto fuera.
di la vuelta en una calle, ya muy cerca de mi casa, cuando una manifestación prolechuga (?) me envolvía, traté de explicarles que no era momento de manifestaciones y menos prolechuga, que era tiempo de guardar, nadie me oyó. logré escabullirme de la manifestación para entrar en algo que parecía una iglesia, pero resultaba que era un museo al papa, mismo que estaba vandalizado, por lo que en su interior se podían constatar las atrocidades (recientes) promovidas por la misma organización eclesiástica. entonces no me quedaba claro si ahí pasaría por turista o por vándala. salí.
más militares. ahora también los funcionarios "jefes" de los militares. no había para dónde ir. vi a uno de los "reporteros" de una gran televisora, era mi angel. llevaba un micrófono ambiental además de una cámara. con un intercambio de miradas le pedí la cámara para hacerme pasar por fotográfa, me la dió. el funcionario y su gran comitiva se aproximaron, comence a tomar fotos, pero la cámara no me era familiar, llevaba muchas horas corriendo y alguna hoja de lechuga colgaba de mí, a pesar de mi gran porte, no angañaba a nadie. el funcionario (también militar o policia o yo que se que, pero vestido de civil) me veía a los ojos al tiempo que decía lo siento.
una bala de su escuadra rusa, atravezaba mi torax, la sangre caliente escurría en el pavimento. no hubo luz, no hubo flashbacks, no recé, no pensé en nada. solo sentía el pavimento y los borbotones de sangre salir de mi cuerpo. al igual que c, estaba muerta.
es viernes, me retiro a vivir un poco.
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