demasiado cariño?
en una plática al respecto de un perro consentido, alguien dijo: nunca es demasiado cariño. más allá de las mascotas, me parece que esta afirmación se puede dividir en dos, el cariño que uno da y el que uno recibe. he estado en ambas circunstancias, alguna vez me han dado demasiado cariño, tanto que he salido por patas; alguna vez he dado demasiado cariño, lo cual resultó en demencia temporal. en principio suena bien eso dar y recibir más y más cariño, pero entonces cuándo es que se vuelve demasiado, inmanejable. en mi particular, recibirlo se ha vuelto insoportable, cuando he sentido que esperan de mi algo que no voy a dar; no siempre pero a veces, con algunas personas, es comprometedor recibir cariño. dar demasiado ha sido cuando no lo reciben, y uno sigue dándolo aunque se quede en el aire. aquí (además de la existencia de el caso anterior pero cambiando el objeto por sujeto) existen las personas que no saben dejarse querer, son terribles, debería de haber cursos en la primaria, o de jodido de superación personal, cómo dejarse querer en 12 pasos.
a ver si logro generalizar. el cariño cumple esta estructura de
generador-emisor-medio-aceptor
entonces, el cariño resulta ser demasiado, cuando se queda en el medio, o bien cuando se queda en el generador. en el primer caso el punto es que el aceptor no sea un pelele, y que el emisor (tampoco) no enrede el cariño que da con ninguna expectativa. el segundo caso es mucho más complicado, lo único que se me ocurre es: si se está rodeado de peleles entonces bajarle el voltaje al generador.
m