Caballos
En general me he pensado gato, capaz de echar la hueva de manera profesional, salir de reven cualquier noche, buena conversadora, me dejo querer, temperamental y cuando la ocasión lo amerita: culera. Todo eso es cierto, pero son puras trivialidades, más adentro creo que soy como un caballo.
Los caballos son muy miedosos, algunos prefieren el adjetivo nervioso, de cualquier forma hace referencia a lo mismo: a los caballos les da miedo saltar, les da miedo subir escaleras, les da miedo ver el camino, les da miedo correr a lado de otros caballos. A pesar de todos sus miedos, saltan, corren, suben y bajan. No son como los perros, de organización vertical, que hacen cualquier cosa que les ordene el superior al mando. Los caballos no obedecen ciegamente, no tienen jefe, tienen amigos. Saben ser amigos. Reconocen en un buen abrazo fuerza y confianza, haciéndolas suyas. Es acompañados cuando enfrentan sus miedos con gran elegancia y pericia.
Me basta un buen jinete para recorrer universos y reinventar mundos.
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