pa poder dormir
lunes, noviembre 14
  el pez
en el agua
es
donde lo pescan

los personajes: un spirit blanco, cuidado con rines de aluminio, con piezas cromadas y todos lo emblemas en su lugar (no era un auto de trabajo), en el interior dos señores de más de 100 kg cada uno y menos de 50 años (ambos feos, que para la narración carece de toda importancia, pero eso no les quita lo feo). un ibiza plateado al que de ahora en adelante será referido como Perla, en el interior también dos personas, de 60 kg y cara de sueño.

el lugar: eje 10 sur esquina con insurgentes, la noche temprana de sábado, tráfico bastante, el normal de la ciudad (los dos carriles de la izquierda para dar vuelta hacia insurgentes sur, con semáforo independiente, y triángulo de banqueta)

Perla se dirigía tranquila al cine, incluso se podría decir que tenía hueva, de esa hueva de sábado en la mañana que había continuado hasta la noche. El semáforo en alto, Perla en el segundo carril en alto total, el spirit se aproxima rápidamente por la izquierda y echa lámina para cambiarse a la derecha, sin ningún sentido pues detrás de Perla no había nadie. Perla con cara de chale, esa misma tarde ya le habían rebasado de mala manera tres tsurus, se adelanta un poco para indicarle al spirit que se cambiara de carril después de que ella pasara. La luz cambia a verde, Perla empieza a moverse, el spirit se le acerca con la defensa por delante con todo dolo y raya la puerta, luego raya la facia y se pone a gritar. Perla, para entonces ya enojada, decide frenar, cosa que hacen también los demás autos que presenciaban el evento; el spirit maniobra y cambia de carriles para seguir de frente hacia san jerónimo, el conductor del spirit, todavía “jugando” baja la ventanilla y manda saludos cordiales y efusivos a la mamá del conductor de Perla, este último responde con cariño mostrando, cuan largo era, su dedo medio de la mano derecha. Eso parecía una despedida, cada quién por su lado en el anonimato de esta ciudad. El spirit cambió de planes, de alguna manera ya se había generado un vínculo con Perla, ahora iría directo, de frente, a las puertas derechas y bien contorneas de Perla, con toda la pasión que Perla puede provocar. Perla no iba a permitir tales confiancitas y con el apoyo moral de los demás autos metió la panza aceleró, frenó, y aceleró para atrás, ahora el spirit estaba adelante en diagonal ocupando dos carriles de insurgentes, la puerta del conductor del spirit se abrió, dos pies tocan el suelo, el conductor quiere actuar de celestina con Perla, los dos pies se vuelven a guardar, luego baja solo uno, otra vez se guarda; Perla nada mas mirando haciendo una ruta de escape harto complicada, las celestinas le desagradan sobremanera, más cuando quieren empatarla con un gañan agresivo de mal de gusto. La luz de la vuelta inglesa se pone verde, y el copiloto se acuerda que dejó la cafetera prendida desde hace ya varias horas, el conductor cierra la puerta, el spirit se va. El tráfico de insurgente se desborda, Perla recuerda respirar, toma aire y decide continuar tranquila su camino al cine.

Moraleja:
si no es temporada de hibernar no comas tanta vaca
 
m
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Un lugar para depositar aquellas ideas triviales o no, que se quedan en mí dando vueltas y vueltas, a tal grado que me quitan el sueño.



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