Rafael
Me atrevo a decir que de todos mis pares, conocidos, el más inteligente (lo cual es decir mucho, sobretodo si tomamos en cuenta que llevo muchos años perfeccionando el arte ocioso de juntarme con personas inteligentes).
Él iba un generación arriba, pero como nos gustaba tomar clases juntos yo adelanté unas materias y el retrasó otras. Recuerdo con cariño sobretodo una clase en particular, una de mis mejores clases de la carrera, la clase era los sábados de 10 a 14 hrs (después de una laboratorio que empezaba a las 7); dicha clase la tomábamos muchos y la sillas no alcanzaban, por lo cual t, rafael y yo nos sentábamos sobre una mesa recargados en la ventana del fondo. La clase transcurría con la luz apagada y había un pequeño descanso a eso de las 12, que les puedo decir, nunca faltamos y aprendimos solo la mitad del curso, invariablemente nos dormíamos de 12 a 14. Nos acomodábamos uno sobre el hombro del otro hasta que las luces se volvían a prender.
Pocas cosas más íntimas que dormir abrazado.Entonces Rafael me gustaba, pero definitivamente yo no era su tipo, ni modo. A él le gustaban mucho más chiquitas, ingenuas, que se pintaran los labios, y que gritaran (muy lejos de lo que era, de lo que soy).
Rafael, muy pesado, arrogante y con un humor negro exquisito, justo como me gusta.
Al igual que yo y que muchos de mis amigos, Rafael pasaba por una crisis de adolescencia, pasaba por una refundación. La última vez que lo vi estaba mucho mejor, quedé de llamarlo para ir a comer.
Rafael se suicidó hace 15 días. No creo que haya sido un arrebato, imagino que lo valoró con cuidado. Hay veces que la vida no es vida. Con gran admiración a su inteligencia, admito que tomó la mejor decisión (aunque me hubiera gustado ir a comer).
Todavía no me atrevo a borrar su número del celular.
Rafael Ernesto García Ferreiro qepd
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